Infecciones Urinarias: Causas, tratamientos y prevención

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Las infecciones urinarias son patologías contagiosas que pueden afectar a la uretra, vejiga y riñones por una invasión de bacterias patógenas que llegan a estos órganos a través de los genitales. La respuesta del cuerpo es causar una inflamación que ocasiona la mayoría de los síntomas de la infección. Los médicos especialistas en urología han definido la inflamación de vejiga como cistitis, a la de uretra como urtetritis y a la de riñones como pielonefritis. Aunque estas afecciones son habitualmente provocadas por bacterias, también pueden ser causadas por hongos, virus y parásitos que se encuentran en el tracto intestinal, provocando la infección una vez que entran en contacto con las vías urinarias.

Síntomas generales

  • Sensación de ardor al orinar.
  • Dolor o sensación de presión en la espalda baja o el abdomen.
  • Orina turbia y de olor inusual. También puede haber sangramiento en algunos casos.
  • Polaquiuria (evacuar muy seguido y en poca cantidad).
  • Incapacidad de aguantar el deseo de orinar.

Puedes contraer una infección por agentes infecciosos anales, al tener contacto directo con baños públicos, por contacto sexual o bien, por una desorganización en la flora normal de la orina y los órganos urinarios debida a una baja en las defensas inmunológicas.

La urología es la rama de la medicina que se encarga de prevenir, diagnosticar y tratar las enfermedades asociadas al aparato urinario y el aparato genital masculino. De igual forma, un médico general o un ginecólogo en el caso de las mujeres puede diagnosticar una infección solicitando un examen de orina. Los resultados de estas muestras demostrarán el tipo de bacteria que está causando la enfermedad, por lo que el especialista podrá prescribir un tratamiento adecuado, además de orientar al paciente en las distintas formas de prevención.

Formas de prevención

  • Limpiarse de adelante hacia atrás después de ir al baño para no arrastrar bacterias hacia los genitales.
  • Secar bien la zona genital después de bañarse, ya que la humedad favorece el crecimiento de microorganismos infecciosos.
  • Ir al baño cada vez que sea necesario, ya que retener la orina es muy perjudicial.
  • No utilizar ropa muy apretada o de telas que no permitan respirar.
  • Tomar agua en cantidades adecuadas para mantenerse hidratado y ayudar a los riñones con su función.
  • Controlarse con un médico frecuentemente para prevenir cualquier condición que pudiese favorecer una infección.

Si la infección no se controla en sus primeros estados podría avanzar hasta convertirse en pielonefritis. En estos casos un especialista en urología es el más indicado para escoger el mejor tratamiento, que generalmente incluye antiobióticos, abundante ingesta de líquidos, fármacos antiinflamatorios, analgésicos, antipiréticos y reposo.

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